
El nombre procede del italiano tarentola y alude a la ciudad de Tarento (Taranto), en la Pulla (Puglia), región italiana meridional en cuyo clima mediterráneo seco son abundantes estas arañas. Su popularidad tiene que ver con el efecto supuestamente mortal de su picadura, que en realidad no es tan grave como la de un par de arañas más pequeñas, Loxosceles rufescens y Latrodectus tredecimguttatus (viuda negra), que también se encuentran en la región.
Se suponÃa que una agitación constante como la que produce la picadura (tarantismo) era, a la vez, la forma apropiada de combatir sus efectos y se dio en llamar tarantela a cierta danza, cuyo ritmo veloz imita esos movimientos.
Se atribuÃa a Pirro, rey del Epiro, haber importado la araña desde su paÃs de origen (en el norte de Grecia) como una forma de guerra biológica en su contienda con los romanos.
Existen varios tipos de tarántulas que se distinguen no solamente por su apariencia sino también por su comportamiento delante del hombre y los otros animales. Aunque en su mayorÃa son grandes y peludas, esto no es suficiente para reconocerlas. En estas arañas los quelÃceros (los órganos con que muerden) son más o menos horizontales (en su base) y se mueven paralelamente. Pero lo que definitivamente permite reconocer una tarántula son sus patas. El último segmento de las patas (que se llama tarso) tiene un cepillo de pelos, la escópula, y un penacho de pelos debajo de las uñas que se llama fascÃculo ungueal. Estos órganos le permiten adherirse a superficies lisas y trepar. Tienen los 8 ojos agrupados en un montÃculo.
Las tarántulas terrestres pueden durar en media unos veinte años mientras sus parientes de los árboles y de las florestas húmedas no ultrapasan, en media, los ocho años de vida.

















































